Un ave de vivos tonos anaranjados y azules se posa sobre una rama mientras sostiene en su pico un pez recién capturado. El fondo verde oscuro, profundo y casi acuático, envuelve la escena con una luz suave que realza el contraste entre el cazador y su presa. La pintura detiene un instante fugaz de la naturaleza, lleno de tensión y belleza, como una pequeña historia narrada en un solo gesto.