Amor en el prado

Dos mariquitas rojas se encuentran en lo alto de dos tallos que se curvan hasta dibujar la forma de un corazón. Sobre ellas, una margarita blanca se alza luminosa bajo un cielo azul intenso. La escena transmite ternura y simplicidad, jugando con colores vivos y formas suaves que evocan la alegría de los pequeños encuentros en la naturaleza.