Una pequeña cabaña de madera aparece cubierta por un manto de nieve, con sus ventanas encendidas irradiando una luz cálida que contrasta con el frío del exterior. A su alrededor, árboles altos y un gran abeto cargado de nieve enmarcan la escena bajo un cielo azul profundo donde cae una nevada serena. El cuadro transmite una sensación de paz invernal, como un rincón acogedor perdido en mitad del bosque.